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La Fiesta Nacional de la Vendimia 2023 ya tiene nombre

“Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza”, es la propuesta elegida a través del concurso público. Bajo la dirección de Franco Agüero y guión de Jorgelina Flores, tiene un profundo mensaje ecológico.

Cultura 14 de octubre de 2022 Mendoza Hoy Mendoza Hoy
Acto Central-17 (Foto: Emilio Diumenjo)
“Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza”, es el nombre de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2023. Foto: Emilio Diumenjo.

La Fiesta Nacional de la Vendimia 2023 ya tiene nombre. El jurado que encabezó el concurso eligió a “Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza” para que sea la puesta que se presente en el Frank Romero Day los días 4, 5 y 6 de marzo del año próximo.

Al respecto, la Ministra de Cultura y Turismo, Nora Vicario, comentó: “Hemos recibido por parte del jurado la decisión del equipo que desarrollará la Fiesta Nacional de la Vendimia 2023. Se trata de Juglares de Vendimia, un canto a la Naturaleza, que será desarrollada por un staff compuesto por grandes profesionales de Mendoza. Además de los artistas con gran experiencia y trayectoria, este grupo cuenta con una gran solvencia técnica, lo que nos permitirá estar a la altura de una de las fiestas más importantes del mundo. La Vendimia es nuestra ventana al resto del planeta y estamos seguros de que tendremos una gran fiesta.”

De qué trata el guión de "Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza"

Los azules nocturnos se abren en los violetas y sus cromas, bajo las estrellas y sus constelaciones, en un teatro griego, que abraza en círculo siendo testigo de la imponente arquitectura que comienza a despertarse, en los sonidos y melodías que rezan los cantos de un coro, que se presenta, dibujando en colores. La identidad de voces que anuncia, en reclamos y verdades, la esencia del fruto y su cosecha, la sangre bendita de nuestra tierra.

Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza
“Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza”, bajo la dirección de Franco Agüero y guión de Jorgelina Flores, tiene un profundo mensaje ecológico. 

Ellos, los protagonistas de esta historia en la vivencia realista de “Los Juglares”, comienzan a desprender sus esencias de una comunidad mayor de coristas que evidencian los encantos y valores, seduciendo a los espectadores con su histrionismo, para lograr ser identificados en sus propósitos y misiones. Así se despliega, El Juglar de la Historia, comediante romántico de la cronología de los hechos. La Juglar de la Montaña, valiente y altiva con sus cóndores en guardia; El Juglar de los Viñedos, intrépido y vigoroso; La Juglar de la Bodega, bella encantadora y risueña; La Juglar de la fé, alquimista sagrada de las creencias y El Juglar de Los Terruños, seguro, fuerte y decidido. Todos responsables de la gran celebración que  los convoca, el nacimiento de un Nuevo Vino

Todos, a modo de Coro Griego, transitarán por las vicisitudes que se presentarán, interpretando, con su canto y palabra, los sentires de la madre Tierra: La Naturaleza y su hija, La Vendimia.

Es hora de probar el nuevo vino, el elixir de los dioses se hace presente. De repente, como suceden los infortunios, Los Juglares descubren que el sabor es distinto. La dulzura y composición delatan una transformación inesperada, que no responde al buen agrado de sus paladares. Asombrados y afligidos, comienzan a cuestionarse el porqué de este cometido, sin comprender lo sucedido. Y en ese instante, la voz omnisciente de ella, La Hija, la otra protagonista: La Vendimia, se alza con su voz dolida e interroga con su angustia, qué ha acontecido, qué despierta tanta incertidumbre y vacío. 

Atenta a las respuestas temerosas de sus juglares, les advierte que pronto acudirá su madre, La Naturaleza, a esta celebración y será deber darle las explicaciones necesarias para justificar este inconveniente.

De esta manera, la Madre Naturaleza se presenta. Su descontento se refleja en sus mapas, en su malestar y enojo por los descuidos de los humanos hacia el Planeta. Advertirá que no cesará en este enfado hasta que no se cambien y modifiquen las conductas de aquellos que han arremetido contra las leyes naturales del Universo.

La preocupación por cada suceso irresponsable de sus hijos que han lastimado sus campos y sus ríos, su fauna y su flora, sus esquemas y sus climas, ha tomado las formas de la ira, en fuegos y contingencias que solo puede expresar en alteraciones de sus ciclos vitales y evolutivos. La confrontación ante tanto descuido responde a las faltas, esas que siempre son abismos, para quien materna y guía.

Entonces su hija, la Vendimia, decide pedirle demostrar el valor de su sagrada presencia y su importancia en el transcurso de su crecimiento. Así, intercede junto a los Juglares para iniciar un viaje a los principios de la existencia donde los orígenes develarán en el instante cero, donde se acunan las memorias, donde resurge la magnanimidad de su creación infinita como Madre, solicitando así, una oportunidad.

Es en la aceptación de la madre que emprenderán un recorrido y cada Juglar, con sus virtudes, presentará cada acontecimiento, donde la ciencia podrá ser observada por la Natura, gracias al Juglar de la Viñedos, quien demuestra su participación en la maduración que necesita alcanzar cada racimo, en sus grados óptimos para ser cosechados y como, pese a estas circunstancias, debe aprobarse la cosecha, fase determinante de su hija, La Vendimia, aún dadas las inclemencias de una ecología adormecida.

Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza
“Juglares de Vendimia, un canto a la naturaleza”, bajo la dirección de Franco Agüero y guión de Jorgelina Flores, tiene un profundo mensaje ecológico. 

Al presenciar esto, La Naturaleza decide dirigirse hacia donde nace el tesoro más preciado de esta Mendoza, El Agua y para ello será recibida en los Andes, por La Trovadora de las Montañas, custodia de las cumbres, junto a sus cóndores, quienes abrazan las nieves; para el nacimiento de cada cuenca cristalina.

A continuación de ese encuentro fundamental, El Juglar de la Historia se hará presente.

Atolondrado por la cronología que lo persigue, invitará a La Naturaleza a retroceder en los tiempos y allí podrá observar al General San Martín, una tarde mendocina, en su casa, demostrando las cualidades y admiración que le tiene al vino de nuestra provincia.

Posteriormente serán testigos del encuentro sublime entre el General y La Patrona de los Viñedos, culminado en una liturgia de fe y esperanza, sostenidas desde la contemplación y fortaleza, las creencias, los sueños y sacrificios, los héroes y santos y el Amor, aunados en resiliencia y coraje, para proteger y acompañar la evolución de La Vendimia.

De esta forma, sucesiones de eventos desencadenan conflictos, que interpelan a la Madre Naturaleza, cuando interviene seguidamente La Juglar de la Bodega, que, en el devenir de esta historia, donde el diálogo entre los protagonistas, La Vendimia y La Madre Naturaleza, nos aproximamos al final. Es en este cuadro donde se presentan las variedades de nuestro vino y su presentación al mundo, donde el argumento refleja como Mendoza es la provincia más limpia del país.

Y al sortear las dificultades, para gestar una nueva consciencia y congruencia, se posibilita un nuevo comienzo.

De la voz y el canto de cada protagonista se sucede la reflexión poderosa, como lección y aprendizaje. Cada uno de los pasajes de este viaje ha sido transformación absoluta de los cuestionamientos. La curva de cada personaje, sostenida desde sus propósitos centrales, formando un núcleo potente, para invitarnos a recrear desde nuestras adversidades, un nuevo renacimiento, donde el Universo se despliega con su verdad y estructura, para albergar en nuestro sentir la creencia absoluta de ser amorosos y compasivos, desde la conquista de ideales y valores, aceptando los cambios, siendo movimiento constante, semillas fértiles narración viva.

Esta crónica es una alabanza a la Naturaleza, la visión constructiva y ecológica del cuidado de nuestras fuentes naturales, del respeto a las leyes universales que rigen toda nuestra creación, en cada una de sus dimensiones, siendo la Vendimia, una ofrenda vital para esta Mendoza renaciente en proyección y evolución, haciendo consciente nuestro compromiso, lealtad y protección, a nuestra Tierra natal, a cada uno de quienes conformamos este oasis, siendo jardines, mensajeros y custodios, eslabones todos, de una Humanidad armónica, saludable, y vital.

El staff

  • Director general: Franco Agüero
  • Guión: Jorgelina Flores
  • Director audiovisual: Sergio Sánchez
  • Directora coreográfica: Paula Barbuzza
  • Directora de actores: Olga Graciela Lopresti
  • Directores musicales: José Darío Maugeri y Nicolás Palma
  • Responsables de idea escenográfica: María Claudina Gomenzoro y Florencia García Alcaraz
  • Responsable de cajas lumínicas: Felipe Santiago Gerardi
  • Jefe técnico: Enrique Poblete
  • Asistente de iluminación: Nicolás Alberto Carrasco
  • Asistente de sonido: Fernando Cremaschi
  • Responsable de efectos especiales: Rafael Sebastián Navarta
  • Jefe de vestuario y maquillaje: Raúl Adrián Di Carlo
  • Asistente de maquillaje: Sergio Ricardo Sotelo Montoya
  • Responsable de utilería menor y/o mayor: Rodolfo Isaac Carmona
  • Asistente de dirección audiovisual: Marcelo Julián Rivero Pallucchini
  • Productora ejecutiva: Sara Verón
  • Asistente de producción ejecutiva: Guillermo Walter Gómez
  • Jefe de traspuntes: Eduardo Alejandro Ortiz
  • Asistentes coreográficos de folclore: Germán Ariel Aciar y Adrián Jesús Emiliano Aciar
  • Asistente coreográfico de contemporáneo: Rodrigo Gastón Garro

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